perfection!

La obra maestra del agitado centro social de Viena (08.12.2007)
nlorenzo
nlorenzo (29)
Portugalete, Spain
La catedral de Viena, visible desde cualquier punto de la ciudad gracias a su elevada altura y a su vistoso tejado de colorines, es una de las visitas indispensables de la ciudad.

Está situada en la plaza con la que comparte nombre, Stephanplatz, y que es uno de los centros neurálgicos de Viena, de hecho, en el pasado día 6 se hacía casi imposible transitar por la misma sin chocarse con ninguna otra persona. Y es que la gran explanada de la que goza la catedral alrededor, la convierten en el blanco perfecto de músicos callejeros, bailarines espontáneos, comerciales de óperas y operetas de Mozart y Strauss, y un largo etcétera.
Como detalle adicional a la plaza, os comentaré el hecho de que a la derecha de la catedral siempre que nos pongamos de frente a su pórtico principal encontraremos en el suelo un dibujo de la planta de la desparecida Iglesia de Santa Magdalena, que fue destruida por un incendio en 1732 y nunca se volvió a reconstruir.
Y algo parecido sucedió para la capilla de San Virgilio, que se encontraba bajo la Iglesia de Santa Magdalena, y cuyo recinto se puede visitar accediendo desde la boca del metro por la plaza.

¿Qué tiene esta catedral que la hace tan diferente de otras?
Pues en primer lugar que resume más de siete siglos de la arquitectura e historia de Viena, ya que hasta el siglo XV estuvo marcada por los esfuerzos de crear un obispado que diera lustre a la residencia de los primeros Hasburgo; para ello, Viena se convirtió en la ciudad que tuvo catedral antes que obispo, por lo que hasta después de 254 años de acabarse su construcción no fue declarada catedral.

En mis múltiples estancias en Viena nunca he visto la fachada limpia ni sin andamios, y es que son tales las dimensiones de esta Catedral que yo creo que para cuando terminen con una zona de la fachada ya se habrá ensuciado la zona contraria.
Este año, durante mi visita he comprobado que le ha llegado el turno a la fachada delantera, pero han tenido a bien preparar una funda para los andamios de características similares a la fachada verdadera, ¡si es que hasta la han dibujado igual de sucia!.

Del edificio a nivel externo podemos destacar la parte románica de su fachada, sobre la que se construyó más adelante un templo de mayores proporciones en estilo gótico, y los dos torreones octogonales situados a ambos lados de la misma, que recibieron el nombre de "torres de los Paganos", aunque no se sabe muy bien el por qué.
Respecto al pórtico de entrada, si nos fijamos en el muro de la puerta, podremos contemplar las medidas del codo vienés, del codo bohemio y un redondel que era la medida del pan, siendo estas marcas las que se utilizaban para comprobar la honradez de los mercaderes de la época.
Y otra curiosa marca que encontraremos a la derecha de la puerta, más o menos por la mitad de la fachada, es un círculo con las letras O5, que fue la clave de la resitencia antihlitleriana (y que viene de juntar la inicial de Austria en austriaco y de la quinta letra del alfabeto).

Pero esta catedral no fue siempre tan grandiosa como se ve puede contemplar ahora, sino que fue construyéndose con el paso de los años, agrandando sus elementos según los distintos reinados de la ciudad. Así, por ejemplo, fue bajo el reinado de Rodolfo IV cuando se puso la primera piedra de la famosa torre Steffi, con 136m de altura, y a la que se accede por medio de sus 343 escalones (y 4€ de entrada), eso sí, llegando solamente hasta una plataforma panorámica a una altura de 72 metros.
La otra torre con la que cuenta la catedral, situada en su lado izquierdo, sobre la puerta de las Águilas, no fue finalizada seguramente debido a la amenaza turca que hizo destinar el dinero para tal construcción a la defensa de la ciudad, y sólo se llegó a terminar su campanario, que alberga una de las mayores campanas de Europa, y es conocida con el nombre de "Pummerin". Esta torre se puede visitar también previo pago de 4€ mediante un estrecho ascensor en el que caben 6 personas más el encargado de los billetes que se adquieren directamente en el interior del mismo.

Probadas las dos torres, os recomiendo subir a la segunda de ellas, es decir, a la del campanario Pummerin, ya que las vistas que apreciaréis desde allí os llevarán hasta el Prater de Viena con su colorada Noria, a la Torre del Danubio, a ver los picos de las Torres del famoso Rathaus, y de la Iglesia Minoriten, e incluso a gozar de la vista de Belvedere Alto.

¿Y que es lo que más llamará nuestra atención de la catedral en el exterior?
Seguramente, muchos hayáis disfrutado ya del tejado de la catedral. Bien, para una perfecta observación del mismo, mi recomendación es que subáis bien a una torre o bien a la otra, ya que ambas os darán vistas diferentes tanto del tejado como de los alrededores, pero no habrá ningún otro lugar desde el que podáis apreciar como desde aquí sus tejas vidriadas.
El tejado, que alcanza los 40 metros de altura, fue reconstruido en 1952 tras un incendio provocado en los comercios de la plaza y que se extendió por la catedral dañándolo junto al coro y al órgano, por lo que una vez que se reconstruía se colocaron sobre él 250.000 toneladas de tejas vidriadas en 10 colores diferentes.

¿Y el interior de la catedral?
Pues el interior lo encontraremos formado por tres naves de grandes dimensiones, de hecho, os puedo adelantar que entre las tres, es decir, el edificio entero, alcanzan una longitud de casi 100 metros y unos 36 metros de anchura.
Esto sin contar con que las columnas, que os llamarán la atención seguro por su grosor, alcanzan los 3 metros de anchura y están cubiertas por nichos con diversas imágenes esculpidas sobre ellas.

Hay muchísimos elementos tanto a nivel concreto como abstracto que nos llamarán la atención de su interior, así que voy a limitarme a los que más llaman la mía cada vez que entro por el pórtico de San Stephan, y que son los siguientes:

-El suelo. Es como un gran tablero de ajedrez perfectamente limpio y acondicionado, algo a lo que por lo general no estamos demasiado acostumbrados en nuestro país, y que sin embargo le da un aspecto totalmente diferente a la catedral en sí.

-El olor. Ese olor a incienso tan fuerte que nos sumergirá en un sentimiento diferente, sobre todo si tenéis el placer de acercaros a la Catedral en un día con poco turista vagando por allí, ya que en los días de turismo extremo la algarabía que allí se forma dista mucho de permitirle a uno disfrutar del interior como debería hacerse.

-El púlpito de la Ranas. Llamado Froschkanzel, está rodeado por una reja con ranas y salamandras talladas espantadas por un perro, que es el emblema de los dominicos. En él encontraremos además las estatuas de los cuatro patriarcas de la Iglesia: San Jerónimo con gorro, San Agustín pensativo, San Gregorio con un libro y San Ambrosio.
Además, y como curiosidad, si prestáis atención a la parte baja de la escalera, veréis cómo se asoma el maestro del púlpito, Pilgram, a la catedral por un ventanuco abierto.

-El altar mayor, indescriptible por sus múltiples elementos, pero que sin duda alguna nos querremos llevar en nuestra cámara de fotos a la vuelta a casa por el gran cuadro de "La lapidación de San Esteban" que lo domina.

-La capilla de Santa Catalina, está situada en la nave derecha, y recoge una pila bautismal así como una imagen de la santa bajo una bóveda estrellada. Otro detalle que os gustará junto a esta capilla será una Virgen gótica de 1320, que se considera la pieza más valiosa de la Catedral y está colocada justo delante de la capilla.

Dado que la Catedral está abierta de 6h a 22h os aconsejo no elegir las horas centrales de la mañana para la visita al templo, sino casi mejor dejarlo para última hora de la tarde, donde estaréis seguramente más tranquilos y con menos alboroto a la hora de moveros por sus naves. Eso sí, durante los oficios religiosos cierran las verjas situadas cerca de la entrada como medida preventiva para que no se moleste a los fieles que acuden a los mismos.

Por último, y para terminar con las atracciones que encontraréis en la visita a la Catedral, deciros que es posible visitar también las Catacumbas (también previo pago de 4€ la entrada), a las que se accede por la nave lateral izquierda mediante unas escaleras que descienden al subsuelo y donde ya se torna todo sombrío y con tintes esotéricos (y eso a pesar de estar en una Catedral).
Reconozco que yo me aventuré en acudir a ellas, sin saber muy bien qué es lo que se nos mostraría en la visita guiada pero de haberlo sabido no hubiera bajado, y es que la visita comienza mostrando distintos sarcófagos con cuerpos y urnas con vísceras de los Hasburgos, así como algunos canónigos y obispos, que para nada son de mi agrado, ya os digo, yo lo hubiera evitado. Y en su fase final, se recorren algunas galerias con ventanas abiertas a otras llenas de huesos y calaveras que no propician el mejor olor, os podéis imaginar además que la luz es mínima y las condiciones de humedas máximas.

Como conclusión deciros que visitar sobre todo las Torres de la Catedral puede ser una buena forma de comenzar una visita a la ciudad Imperial de Viena, dada su posición estratégica, que os permitirá vislumbrar el radio de monumentos y atracciones que podréis abordar una vez descendáis de las alturas; y eso sin tener en cuenta lo que disfrutaréis de las tejas vidriadas de cerca.







Accessibility
100 out of 100
"Must See"-Factor
100 out of 100
Budget Friendliness
80 out of 100
Ambiance
100 out of 100
Architecture
100 out of 100

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Comments to this review

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    Yanira, 08.12.2007 21:55 o'clock


    Se me ha puesto la piel de gallina al imaginarme subiendo a una de sus torres. ¡Ufff!. //Genial opinión. Un saludo.
    Yanira