Detailed review by Sherezade
Sherezade(45)
Sevilla, Spain97%
Hay muy buenas opiniones en esta página sobre La Giralda, y cuentan muy bien su historia, por lo que no insistiré en ese punto. Es más, en realidad he aprendido algunos detalles leyendo un par de opiniones de Trivago, porque es verdad el refrán de que en casa del herrero cuchillo de palo.
Sí recordaba que su parte inferior es un zócalo de época romana porque muchas veces, de más pequeña, me he preguntado qué clase de edificio sería, porque sólo tiene 14 metros de lado y es cuadrado, y no he sabido dar respuesta a esa duda. Tampoco hallé respuesta en los libros, salvo una hipótesis que decía que en este lugar había una atalaya para vigilar lo que llegaba por el río. No hay que olvidar que el Guadalquivir es navegable hasta Sevilla, y que en tiempos aún más antiguos se podía llegar en barco hasta Córdoba. De hecho una flotilla de vikingos lo hizo y nos dejó en la ribera del río la herencia de sevillanos de pelo rojo. Es lo más aproximado que hallé, cuando la curiosidad me pudo, la posibilidad de que aquí estuviese una de las famosas Turres de Aníbal, de las que aún no se sabe para qué las construyó.
Los romanos, que eran unos aprovechados, mejoraron aquellos cimientos cartagineses y levantaron una torre solitaria. Luego, cuando llegaron los moros, aumentaron la altura de la torre romana y la convirtieron en el alminar de una mezquita. Los musulmanes suelen, cuando pueden, construir sus mayores mezquitas junto al agua, por cuestión del Corán tengo entendido. Así la famosa Koutouba de Marruecos está al lado del Atlántico. Esta debió ser la más grande de Sevilla, pero sólo ha sobrevivido esta torre.
La Giralda se construyó a finales del siglo XII, en estilo almohade, muy austeramente. De acuerdo a los principios musulmanes no tiene ninguna figura representada en su exterior sino tracería y frases sagradas. La parte superior es de ladrillo, conforme al estilo artístico del medievo en el bando andalusí. Cuando Sevilla vence a Alfonso VIII de Castilla se adorna la parte superior con manzanas doradas, símbolo del paraíso.
Tiene 50 metros de altura y para muchos es el símbolo de la ciudad. En su estructura sobra el campanario que le adosaron a finales del siglo XVI, así como la estatua de la Fe a la que se llama El Giraldillo.
En mi calle no pensamos igual. No se puede estar despotricando por la tele del mundo musulmán y luego tener como símbolo un minarete musulmán. No se puede mirar hacia otro lado cuando las pateras vierten su carga de muertos al Estrecho y presumir de tener como símbolo el lugar desde el que se llamaba a la oración, de viva voz.
El mundo sevillano actual debería tener otro símbolo. Quizás la Maestranza, nuestro moderno circo, con su carga de sangre de animal y de espectáculo, sea un símbolo más adecuado para nuestra cultura. Representarnos con la fe del mundo de la otra orilla del Mediterráneo me parece fuera de sitio. A fin de cuentas no es más que una torre que ya no vigila nada, que sólo recuerda que lo mismo que vinieron los cartagineses y pasaron, pasaron también los romanos y los musulmanes, y puede que algún día pasemos también nosotros. Y puede que ese día La Giralda siga ahí, lanzando al aire su mudo mensaje de que todo es perecedero, un mensaje al que nadie atiende.
Y si quieres ver sus entrañas hasta media tarde es posible, todos los días. Aunque este es uno de esos monumentos del pasado cuya mera visión exterior ya te encoge el alma, aunque no entiendas su significado. Que te conste que muchos sevillanos tampoco entendemos lo que siente al ver esta enigmática torre.
La Giralda10
Ratings
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Accessibility
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"Must See"-Factor
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Budget Friendliness
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Architecture
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Condition
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Historical Significance