Restaurant/ InnsAita Mari > Review
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Durante nuestra visita a San Sebastián no dejamos de visitar sitios de interés cultural así como los mejores lugares de pintxos o restaurantes.
En el hotel nos dieron una guía de restaurantes relevantes, los cuales fuimos viendo mientas dábamos una paseo y se nos abría aún más el apetito, en todos había mucha gente e incluso esperas de hasta 2 horas para conseguir mesa.
Camino hacia el puerto por la mañana había visto de refilón varios locales uno era este, entramos y preguntamos por la carta (para ver si tenían lo que queríamos pedir) fue afirmativo y no nos pareció un sitio caro, había sitio sin tener que cenar de prisa y corriendo así que accedimos.
Aita Mari se divide en dos plantas, abajo está la zona de bar con los famosos pintxos y arriba el comedor que tenía vistas al puerto, no era un comedor muy amplio por lo que nos pareció súper acogedor, a parte que tenía una decoración que me agradó mucho porque todo tocaba tonos azules, estrellas, lunas..vamos que cenabas la mar de relajada, y encima con buena música de fondo.
Pedimos nuestros antojos, que se basaron en ensalada de canónigos, con jamón, piñones y queso de cabra (pedido a parte y sin pegas) que estaba buenísima, incluso aún siendo una ración grande para dos nos supo a poco, luego unas gambas a la plancha, que estaban súper frescas, es más, casi ni hacía falta pelarlas poco más y se salen de la piel solas, después unas almejas a la marinera, al que notamos cierto sabor a txacoli que nos gustó bastante (aquí en Asturias se tira de vino blanco o sidra y se notaba la diferencia y el buen sabor) mojamos el pan hasta que ya no pudimos más, ñam que rico y por último jamón por no perder la rutina de ese exquisito manjar tan español.
De postre mi amiga se pidió una piña colada que estaba deliciosa y la puso a tono para seguir con buen ritmo el resto de la noche y yo pedí tejas y cigarrillos con chocolate, que estaban buenísimas, las tejas tenían cierto sabor a naranja que las hacían diferentes a las que ya había probado.
Fuimos invitadas al café lo cual nos agradó mucho porque ahora no se que pasa que ya ni se invita al chupito ni al café cuando sales de cena.
El personal fue muy atento, sobre todo el camarero, que a parte de ser buen profesional tenía mucho garbo y le ponía ganas y buen hacer a su trabajo, nos explicó como iba cada cosa, donde poder ir luego de copas, incluso le pedimos que felicitara al cocinero y volvió y nos regaló una rosa, vamos que no nos pudimos quejar del trato que nos dieron porque fue excelente.
En cuanto al precio teniendo en cuenta que cenamos a base de marisco que siempre es más caro no me pareció (por la zona) nada elevado, así que salimos bastante contentas y con ganas de poder volver y cuanto antes.
En el hotel nos dieron una guía de restaurantes relevantes, los cuales fuimos viendo mientas dábamos una paseo y se nos abría aún más el apetito, en todos había mucha gente e incluso esperas de hasta 2 horas para conseguir mesa.
Camino hacia el puerto por la mañana había visto de refilón varios locales uno era este, entramos y preguntamos por la carta (para ver si tenían lo que queríamos pedir) fue afirmativo y no nos pareció un sitio caro, había sitio sin tener que cenar de prisa y corriendo así que accedimos.
Aita Mari se divide en dos plantas, abajo está la zona de bar con los famosos pintxos y arriba el comedor que tenía vistas al puerto, no era un comedor muy amplio por lo que nos pareció súper acogedor, a parte que tenía una decoración que me agradó mucho porque todo tocaba tonos azules, estrellas, lunas..vamos que cenabas la mar de relajada, y encima con buena música de fondo.
Pedimos nuestros antojos, que se basaron en ensalada de canónigos, con jamón, piñones y queso de cabra (pedido a parte y sin pegas) que estaba buenísima, incluso aún siendo una ración grande para dos nos supo a poco, luego unas gambas a la plancha, que estaban súper frescas, es más, casi ni hacía falta pelarlas poco más y se salen de la piel solas, después unas almejas a la marinera, al que notamos cierto sabor a txacoli que nos gustó bastante (aquí en Asturias se tira de vino blanco o sidra y se notaba la diferencia y el buen sabor) mojamos el pan hasta que ya no pudimos más, ñam que rico y por último jamón por no perder la rutina de ese exquisito manjar tan español.
De postre mi amiga se pidió una piña colada que estaba deliciosa y la puso a tono para seguir con buen ritmo el resto de la noche y yo pedí tejas y cigarrillos con chocolate, que estaban buenísimas, las tejas tenían cierto sabor a naranja que las hacían diferentes a las que ya había probado.
Fuimos invitadas al café lo cual nos agradó mucho porque ahora no se que pasa que ya ni se invita al chupito ni al café cuando sales de cena.
El personal fue muy atento, sobre todo el camarero, que a parte de ser buen profesional tenía mucho garbo y le ponía ganas y buen hacer a su trabajo, nos explicó como iba cada cosa, donde poder ir luego de copas, incluso le pedimos que felicitara al cocinero y volvió y nos regaló una rosa, vamos que no nos pudimos quejar del trato que nos dieron porque fue excelente.
En cuanto al precio teniendo en cuenta que cenamos a base de marisco que siempre es más caro no me pareció (por la zona) nada elevado, así que salimos bastante contentas y con ganas de poder volver y cuanto antes.
Comments to this review
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harrypota, 22.01.2008 22:37 o'clock
yo soy un rancio, pero mi mujer que es muy salerosa siempre saca cafes gratis, de novios sacaba cubatas, buena opi




































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