[
maimare, 15.07.2008] Hace unos años cuando nos dijeron que "cerraban"el Tijuana por reforma...pensé ay, a ver qué van a hacer, pero afortunadamente, abrieron un local más grande, y en poco tiempo pudimos volver a disfrutar de uno de "mis favoritos".
Está en pleno centro de San Antonio, frente al campo de fútbol, una vez llegados a la rotonda de entrada al pueblo,la famosa rotonda del huevo de Colón, tomamos la primera calle a la derecha, la seguimos hasta casi el final y queda a la izquierda.
La decoración del local está muy lograda, madera envejecida, mueble mexicano, y los altos están decorados con esculturas mayas, lianas, una de esas escaleras de cuerda y madera, en fin, en plan cueva de Indiana Jones.
La música ambiente por supuesto acorde con la temática del restaurante, rancheras,etc. Algunas noches, aunque no sé cuáles, actuan en directo unos mariachis.
La verdad es que desde el mismo momento en que entras en el local ya vives el ambientillo, normalmente pides mesa en la barra y si hay disponibles ya te pasan a ellas, si no las hay, te tomas algo esperando en la barra, y suele ser una espera amena. La comida es buena, no es una franquicia con precocinados ni nada de eso, y claro, eso se nota, sobre todo los fines de semana, se pone hasta la bandera.
Una de las cosas que más llama la atención cuando llegas a la mesa es el mantel, que es de papel, pero no es por cutre, es porque apenas tomas asiento te traen una pequeña cajita de madera llena de tizas de colores, y tú en tu mantel dibujas, pintas, escribes lo que quieras. Por ahí en una esquina tienen los archi-famosos sombreritos mexicanos, que si visitas el local y no te haces la típica foto con el sombrerito....pues como que parece que falta algo.
Otro detalle que llama mucho la atención en las mesas, es que hay un poste de madera en cada una de ellas, y de este poste cuelga una lámpara, tipo quinqué, y un teléfono de esos que el la parte del micro está en el aparato y la parte del altavoz tienes que acercártela al oído tirando del cable, en fin, de los antiguos. Y os preguntareis ¿un teléfono para qué?, pués ese teléfono es única y exclusivamente para llamar a las otras mesas, así que ya os podeis imaginar el cachondeo del local.
El restaurante se divide en planta baja y piso. En la parte de abajo tenemos la barra y uno de los comedores, el otro comedor está en la planta de arriba.
Y luego tenemos una especie de sótano dónde disponen de una sala aparte en la que ubican grandes grupos, en plan cumpleaños, despedidas de solteros, etc.
El personal es tan divertido como el ambiente, y están bastante atentos, sólo una vez de las muchas que he ido se despistaron y para compensar nos invitaron a las bebidas, nos hicieron un "tour"por el local, nos enseñaron las instalaciones, en fin, estupendo.
En cuanto a la comida, pués a ver, la carta es bastante extensa y variada, e incluso ofrecen algunas cosas (como los burritos, fajitas,etc.) vegetarianos.
Preparan un guacamole que está de miedo, y otros de los entrantes que más me gustan son las quesadillas, y las pieles de patata. Recomiendo sin dudarlo ni por un momento las chimichangas de ternera, y cómo no, los clásicos burritos, aunque son bastante grandes. De casi todos los platos que llevan carne puedes elegir entre ternera o pollo.
Disponen de bastante variedad en cuanto a cervezas mexicanas a parte de las de toda la vida, y si se prefiere vino, no hay problema, también tienen carta de vinos.
La verdad es que el sitio ideal para pasar una noche divertida y cenar bien, ya que a todo esto dispone de aire acondicionado, y después de tanta ranchera y coronita se agradece.