Las piedras y las paredes de un pequeño pueblo del centro de Cerdeña, lejos del lujo de sus costas llenas de turistas y millonarios en yates, son el escenario perfecto para demostrar que el sardo es un pueblo luchador, tenaz y colorido. Víctimas de la opresión a lo largo de la historia, los sardos han pasado de las manos de unos conquistadores a otros, siempre con la intención de explotarles y doblegarles. Incluso en la Italia actual, el sardo siempre se ha distinguido por su sentimiento de pertenencia a la isla y por la desconfianza hacía el que manda, especialmente hacia el gobierno ejercido desde tierras peninsulares. Los murales de Orgosolo son un claro ejemplo de expresión artística popular y al aire libre, no organizada e improvisada en su mayor parte, pero sin negar su mérito artístico.
El conjunto de pinturas comprende unas 150 obras, en las paredes del centro del pueblo, pero también en las rocas de alrededor Murales en su mayor parte pintados por Francesco del Casino y sus alumnos, aunque han participado muchísimos artistas en su elaboración. La temática va desde escenas agrícolas y pastorales, hasta la lucha por la independencia o la lucha de clases. Desde un campesino enarbolando una hoz con un grito y un trazo que nos recuerdan al Guernica de Picasso, hasta escenas similares a los murales soviético-revolucionario s. Sorprende encontrar obras de este calado en un pueblo tan pequeño, en pleno corazón de la Barbagía, tierra de bandidos y campesinos, un poco como la Sierra Morena española pero en suelo sardo, lo que añade la insularidad al aislamiento.
En Orgosolo la gente es amable y abierta a la hora de hablar de su pueblo y de las historias que circulan por la tradición oral, el dialecto sardo es complejo y cuesta comprenderlo, aunque también hay personas en el pueblo que hablan un italiano más o menos estándar. Los cercanos pueblos megalíticos y sus excavaciones nos demuestran la antigüedad de estas tierras y lo desconocidas que resultan, aún hoy en día. Un lugar diferente, al que conviene acercarse con los ojos y la mente abierta para dejarse sorprender, y escuchar historias en torno a una mesa a la sombra llena de productos gastronómicos locales, así el tiempo parece que deja de tener sentido.
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Accessibility
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"Must See"-Factor
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Budget Friendliness
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Architecture
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Concept
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Exhibits
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Relevance
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Para llegar hasta orgosolo se puede acceder por carretera desde la cercana ciudad de Nuoro, a unos 20 kilómetros. El centro de la Cerdeña no abunda en transporte público, pero hay carreteras más o menos decentes y casi siempre vacías.
Los murales están por todo el pueblo de Orgosolo, disponibles a cualquier hora -aunque no están iluminadas de noche-. Su visita es gratuita y los guías espontáneos son los propios habitantes del pueblo, en su mayor parte estaban presentes cuando se pintaron los murales.