Detailed review by nlorenzo
nlorenzo(32)
Portugalete, Spain97%
El castillo de San Jorge está situado en una de las colinas de Lisboa, en concreto, sobre el barrio de Alfama, quedando frente al elevador de Santa Justa y la Iglesia del Carmo.
Para llegar hasta el castillo, mi recomendación es coger el tranvía 12 en la plaza Martim Moniz, o bien el tranvía 28, también en esa misma plaza; eso sí, teniendo en cuenta que el 28 da mucha más vuelta por lo que tardaréis más en llegar. Una vez arriba, al llegar al Mirador de Santa Luzia, hay que bajarse y subir una pequeña cuesta bastante empinada a pie, pero no supone un gran esfuerzo.
Otra forma de llegar es utilizar un minibús también de CARRIS (empresa de transportes en Lisboa), pero este no os puedo decir dónde se coge ni su número ya que fue una casualidad que lo viéramos llegar justo cuando abandonábamos el castillo; lo que sí puedo adelantaros es que el autobús te deja en el mismo arco de entrada al castillo, por lo que os evitaréis en tal caso la última cuesta arriba.
La entrada para un adulto cuesta 5 euros y hay que adquirirla unos metros más abajo del propio acceso al castillo, que me pareció muy moderno por contar con validadoras tipo metro con barra metálica de apertura mediante código de barras. Un detalle muy negativo es que no te entregan ningún folleto con el plano del castillo ni el posible sentido de la visita, por lo que cuando accedes al recinto vas un poco a tu aire sin saber muy bien qué es lo que puedes visitar o cómo moverte por allí.
De toda la visita para mí lo mejor fueron sus vistas, sobre todo las que hay por la parte que da al Tajo y a la ciudad. Disfruté muchísimo mirando desde allí arriba las distintas plazas que se reconocen sin ninguna dificultad, el elevador de Santa Justa allí en medio, las ruinas del Carmo, el puente 25 de Abril, etc.
Un aspecto muy positivo de la visita es que el castillo por dentro, en lo que se refiere a murallas y torreones está en un perfecto estado de conservación, y desde cada una de sus torres la vista varía considerablemente de manera que resulta interesante que vayáis asomándoos por las almenas y mirando hacia abajo. De hecho, y en el acceso al castillo, tienen muy cuidada la zona de césped así como una cafetería donde es posible comer bien de tipo buffet o bien por bocadillo a la sombra de uno de los muros interiores del castillo.
A diferencia de la muralla de Óbidos, aquí hay una pasamanos de seguridad al subir las escaleras, y después mientras se recorren las murallas en todos los casos hay un pequeño borde que sobresale del extremo exterior evitando así que se corran riesgos, aunque es responsabilidad de cada uno pasear por allí con conciencia.
Algo curioso es que en puntos diferentes del espacio amurallado tanto dentro del castillo como entre el castillo y las murallas exteriores había distintas personas de la propia ciudad que se dedicaban a vender artículos hechos a mano como pendientes, anillos, pulseras, etc.; y por ejemplo, también un hombre vestido medio de trovador tocando una musiquita que llegaba a hacerse insoportable tras un largo rato en el interior del castillo.
La visita creo que sí merece la pena y desde luego os la recomiendo sin ninguna duda, eso sí, sabiendo que el castillo en verano abre hasta tarde creo que el mejor momento para subir es o bien a primera hora antes de que el sol caliente demasiado (no fue este nuestro caso y casi nos da algo del calor), o bien a última hora de la tarde para ver desde allí atardecer pero con la suficiente antelación como para sacar fotografías con buena luz y poder observar cómo se van encendiendo algunas luces con el paso de las horas.
Saint George's Castle9
Ratings
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Accessibility
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"Must See"-Factor
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Budget Friendliness
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Architecture
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Condition
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Historical Significance
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La entrada la verdad es que si la comparamos con otros monumentos pues se encuentra a a la par, aunque es verdad que por lo menos el castillo de San Jorge te recompensa el rascarte el bolsillo gracias a sus vistas.
Se encuentra en un perfecto estado de conservación, de manera que es interesante pasear por sus murallas y disfrutar desde sus torres almenadas de las vistas de Lisboa y del río Tajo.