Detailed review by nlorenzo
nlorenzo(32)
Portugalete, Spain98%
El Monasterio de los Jerónimos para mí es la visita estrella del barrió de Belém en Lisboa, de hecho, su interior es algo que no deberíais perderos, yo desde luego no dejé de sorprenderme con algunos elementos como por ejemplo la cocina y su gran horno, o el enorme claustro perfectamente geométrico.
La entrada cuesta 6€ por persona para los adultos, y con ella se puede acceder a una parte del mismo bastante amplia además de poder recorrerse varios recovecos haciendo uso de diferentes accesos: escaleras de caracol, escaleras principales, etc.
Nada más acceder al interior lo primero que recuerdo es el claustro, la verdad es que empezamos a seguir un orden de visita de las distintas estancias abiertas a los lados, pero pronto no pudimos resistirnos a pasar al centro del claustro para poder ver la geometría con que se ha construido; además, como la piedra está limpísima el efecto visual es todavía mucho más sorprendente.
Después de haber estado en el Monasterio de Alcobaca, con un claustro también impresionante pero más irregular, me llamó la atención que solamente hubieran decorado de una forma más ornamental uno de los accesos a la parte central del claustro, y en concreto la habían decorado con la colocación de una fuente en la que estaba colocado un león de pie.
Del claustro además deciros que es posible subir a su piso superior y ver así como cambia la vista del mismo en función de la altura, y también existe un pequeño mirador un poco más alto al que se accede desde el piso superior del claustro.
Otros lugares a destacar que se pueden visitar son un par de salas que servían para los ejercicios religiosos, donde se encontraban además las celdas de los monjes del convento, una sala noble, el acceso al coro de la iglesia de Los Jerónimos, la cocina, etc. cuando nosotros fuimos no era posible visitar la biblioteca, ya que la puerta de acceso estaba cerrada, así que nos quedamos con las ganas.
De todas ellas yo sobre todo me acuerdo del acceso al coro de la iglesia porque me pareció que desde allí resultaba aún mucho más espectacular la iglesia, además nada más llegar al monasterio y antes de entrar en la iglesia nos decantamos por hacer la visita aprovechando que era mediodía y había menos gente, así que creo que me resultó mucho más espectacular aún la vista de la iglesia desde semejante altura.
Lo mejor fue la sensación de amplitud y altura que se tiene porque frente a ti ves las columnas anchísimas y labradas con distintos motivos consiguiendo alcanzar una altura increíble, y que además remata una iglesia decorada yo diría que entre paños y alfombras rojas frente al dorado aunque no excesivo y la madera oscura de los bancos.
Y después, pues la joya del monasterio a excepción de su claustro y por supuesto de su iglesia, que no es otra que su cocina. Lo que más me gustó fue el horno por su tamaño y porque nunca había visto nada de igual, tan grande que creo recordar que era capaz de asar siete bueyes a la vez, y que desde luego para su tiempo era una obra impresionante. ¡Si es que no me cabía en la foto del tamaño que tenía! Además, el horno estaba totalmente enchapado con azulejo en blanco roto y una tira azul que recorría sus líneas rectas marcando su forma.
En la cocina además había dos grandes mesas de mármol donde seguramente aderezaban los platos, y varias pilas para el lavado de utensilios, etc. pero es que estas pilas eran como bañeras, os aseguro que una persona cabe sin problemas. Al fondo de la cocina además había otro espacio que se abría y podemos suponer que se utilizaría como despensa, y también una pequeña fontana que seguramente servía de desagüe para todas las pilas que estaban repartidas por la cocina.
Un detallito que me llamó la atención fue que en una de las salas que se puede visitar accediendo desde el claustro había una especie de certamen de piano y varios niños allí tanto escuchando como tocando el piano; por lo que supongo que sería alguna actividad cultural para los habitantes de Lisboa.
Y después, una vez se termina la visita previo pago, pues ya queda tiempo libre para poder acceder a la iglesia, que es gratis, y completar así la vista que hemos tenido desde la parte del Coro. Respecto a esta visita de la iglesia debo decir que en principio, desde la puerta de acceso, me pareció bastante oscura en comparación con la claridad que se apreciaba desde el coro; luego ya una vez que te acercas hacia el altar la luz mejora considerablemente.
Por último, me gustaría comentar su fachada exterior y su arquitectura tal y como yo la vi: llegando en tranvía a Belém nos toparemos primero con la parte correspondiente a la iglesia, y con la zona visitable, de hecho, la puerta de acceso la encontraremos a escasos metros una vez abandonemos el tranvía, y aquí de frente estaremos hablando de la visita previo pago y a la derecha accederemos al interior de la iglesia.
La fachada más adornada que yo recuerdo es la que se corresponde con la iglesia, incluido el campanario que sin tener demasiada altura estaba muy bien adornado en un estilo manuelino que acababa en una cúpula redonda pero algo alargada hacia arriba y con el techo en color gris. Después, hacia la izquierda estaría lo que entiendo yo como el monasterio en sí mismo, pero que no considero visitable.
Y un último consejo, mejor pasar por allí a la hora de comer que habrá menos gente porque no os podéis imaginar la cola que se forma para comprar los tickets de entrada a la parte visitable del Monasterio. De hecho, y a pesar de ir a esa hora por allí, a nosotros nos tocó esperar un buen rato la cola para comprar los tickets.
Mosteiro dos Jerônimos10
Ratings
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Accessibility
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"Must See"-Factor
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Budget Friendliness
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Ambiance
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Architecture
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Como casi todos los monumentos portugueses el precio resulta algo caro para un monumento de estas características, pero también es verdad que cuando uno pasa al interior y ve lo que hay allí se olvida del precio de la entrada.
Una arquitectura sublime para un monasterio de tantísima antigüedad y una visita indispensable si pasáis por Lisboa.