Detailed review by Lumepe
En nuestro viaje a Florencia no sólo programamos la guía de lugares que visitar, sino, también, localizamos varios restaurantes a los que podíamos acudir para comer (información recopilada tanto desde internet como de conocidos que habían viajado recientemente a esta zona de Italia), ya que, Florencia no sólo está repleta de monumentos, de belleza y de antigüedad sino también destaca por sus excelentes recetas al más puro estilo tradicional que inundan los platos de sabor y buen olor. Todo va a depender de la zona en la encuentres, aunque el denominador común es la pasta, la pizza, el delicioso capuccíno y el tiramisú.
Nuestro primer elegido: "Belle Donne" en la Vía Delle Belle Donne, 16 R (cerca de la Plaza Sta- Mª Novella) y hacía allí nos dirigimos, eran las 14:00 horas, una hora casi justa para poder ir a comer. Llegamos a la Plaza, que está en obras, e intentamos orientarnos, estuvimos buscando las indicaciones de las calles y no la encontramos, así que la solución más rápida por la premura del tiempo fue la de preguntar: situándonos en la plaza, dejamos atrás la fachada de la Iglesia y al otro extremo en la parte izquierda continuamos en una calle estrecha que en la mitad de su recorrido se corta.
Nos adentramos en la calle, encontramos dos restaurantes y ninguna señal del nuestro, buscamos el número de la vivienda y ni por esas (la mitad no la tienen y la otra saltan los números), así que decimos seguir hacia delante y donde la calle finaliza en la Vía del Sole, encontramos una trattoria sin ningún nombre, había una diminuta terraza cubierta de madera que hacia como porche, con un cartel casi imperceptible que indicaba Ostería Belle Donne. Nuestra insistencia en localizarlo, era debido a que nos habían comentado que en él encontraríamos el mejor sabor y variedad de platillos italianos de la ciudad en un ambiente familiar y con un servicio personalizado de primera.
Nuestra búsqueda estaba lograda. Entramos. Lo primero de lo que nos informaron es que la cocina cerraba a las 15:00, eran pasadas las 14:30, así que nos sentamos y decidimos afinar nuestros paladares, despejar nuestros olfatos y visión para despegar en un viaje de colores, sabores y olores.
El restaurante es pequeño pero acogedor. El acceso es por un lateral de la fachada, al entrar encuentras dos mesas pequeñas al lado izquierdo, enfrente la barra, a la derecha y en medio dos mesas más, en el otro extremo coincidiendo con la pared hay cuatro mesas dos pequeñas y dos medianas. Comentar que las mesas son pequeñas y rusticas, sin sillas, es decir la mesas que coinciden con la pared el asiento son bancos fijos y acolchados, el resto son banquetas acolchadas sin respaldo. Dispone de otro comedor un poco más grande, que solamente lo vimos cuando fuimos al servicio, encontrándose vacío, las mesas también son rusticas y si que hay sillas, estos son de madera y anea, la parte de decoración que observe era de piedra y destacaba un mueble aparador grande lleno de botellas de vino.
El restaurante destaca por su cocina refinada, ubicada en un lugar acogedor, un lugar diferente e intimo, donde poder relajarte y disfrutar del placer de poder comer como en casa, envuelto en un ambiente ideal y tranquilo.
Volviendo a la parte que ocupábamos nosotros: nos sentamos al entrar en la parte derecha, en la mesa de en medio, el la parte izquierda dos parejas italiana, cada una en una mesa, en la derecha en las mesas de la pared habían ocho personas, todas ellas españolas, (identificamos a cada uno por su idioma). Vamos a por el menú.
La persona que nos atendió muy atentamente: nos pasó la carta y después de leerla, le pedimos algún consejo y sugerencia. Pudiendo comprobar que en el mundo de la hostelería hay, para nuestro bien, quienes no se preocupan tanto del estilo de los platos, sino de la calidad y originalidad de los géneros y de la excepcionalidad del sabor. Esos restauradores son conscientes de que el "arte gastronómico" surge solamente allí donde se acaba lo adocenado y la imitación.
Las mujeres pidieron una ensalada especial, no se que nombre dijo el camarero, el plato en si era una fuente de metal grande con la propia ensalada y cuatros piezas de queso bastante grandes, sin adobar: mozzarella, el parmisan, el gorgonzola (queso azul) y "camoscio d'oro", un camembert italiano tan exquisito como el producto francés.
Mientras estábamos comiendo, a las 15:00 en punto el cocinero se fue. Lo curioso era el personal que estaba trabajando, uno en la barra, otro arreglando las mesas, y el tercero que nos atendió que parecía el responsable del local, aparte del mencionado cocinero.
Por nuestra parte pedimos, eso si me lo anote, "Crespella alla Fiorentina" y de segundo me aconsejo el "Rissotto Belle Donne" (realizado a base de arroz) y mi compañero "Roast beef con Patate arrostro", para beber tomamos agua y vino de la Toscana. Mientras tanto nuestras mujeres aparte de su plato probaron lo que habíamos pedido nosotros.
De postres las mujeres pidieron, "Crema di Mascarpone" (queso con consistencia cremosa, al estilo de un yogourth) y "Pannacotta al Cioccolato" (típico postre italiano: flan de chocolate en el que se incorpora hojas de gelatina y licor de la tierra).
Y para que una tradicional comida italiana tenga un final perfecto, una taza de café italiano con una copita de licor.
Finalizado el preciado cometido de alimentar nuestros cuerpos, pedimos la cuenta. Y el resultado: Calidad en sus platos y a su justo precio.
Intercambiamos alguna opinión con el encargado, recogimos nuestras pertenencias y nos fuimos.
VALORACIÓN: UNA COCINA REFINADA EN UN LUGAR MUY ACOGEDOR .
La Belle Donne ofrece Una manera diferente y divertida de disfrutar de la gastronomía mediterránea (los platos los presentan en forma de raciones completas, que permite, disfrutar de una mayor variedad y a la vez compartir con tus acompañantes). Su sabor y presentación están perfectamente equilibrados y armonizados, siendo un deleite para la vista y un placer para el paladar.
A resaltar la decoración del lugar: es rustica y con una combinación inteligente y elegante de adornos antiguos y vinculados a aspectos culinarios (predominando las hortalizas y los productos del campo), luces y colores sobrios generando un clima cálido y tranquilo.
UN LUGAR DIFERENTE DONDE RETOMAR EL PLACER DE COMER .
Ideal para ir con tu pareja o en familia y disfrutar de una deliciosa comida. El dueño te atiende personalmente para que te sientas como en casa y pases una velada inolvidable, y con la satisfacción de haber probado la cocina típica de la toscana.
¡Os invito a que lo conozcáis!
Osteria delle Belle Donne10
Ratings
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Accessibility
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"Must See"-Factor
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Budget Friendliness
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Ambiance
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Guests
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Food
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Service