Detailed review by arancha5
Aterrizamos en la isla de Corón, Visayas, Filipinas, un poco por casualidad ya que en un principio no teníamos intención de ir.
Estábamos en la isla de Palawan y nos hablaron de esta isla. NOs comentaron que era famosa entre los submarinistas porque había en sus fondos marinos barcos japoneses hundidos en la II Guerra Mundial.
Yo no soy submarinista pero los amigos con los que iba sí, así que se nos ocurrió perder un par de días de nuestra estancia en Palawan e ir a Corón.
Corón es también famoso porque hay una leprosería muy famosa allí.
En una avioneta bastante moderna y con una pareja de suecos como pasajeros y nosotros finalmente aterrizamos en Corón. LLovía a mares y ésta fué la tónica general de los dos días que pasamos allí. Con lo cual no pudimos hacer submarinismo ni nada por el estilo.
En la Lonely habíamos visto este lugar así que nos llevaron derechos allí desde el aeropuerto.
Rudolph, un alemán, y su mujer filipina nos recibieron con los brazos abiertos. También estaba el hijo mayor de Rudolph, no recuerdo ahora como se llama, un chaval de unos 16 años. Majísimos y encantados de recibirnos.
Eramos los únicos clientes en ese momento así que nos dieron un para de cabañas muy grandes y majas para alojarnos los cuatro.
El Hotel es una gran explanada de jardín, donde por un lado están los bungalows y cabañas y en el otro extremo la zona común, donde está la recepción y el restaurante. El sitio es precioso muy cuidado. Hay hamacas por todas partes para tumbarte y descansar.
Las cabañas son preciosas, con un balconcito con una mesa y sillas y hamacas para estar al fresquito. Dentro sencillo pero práctico las camas con mesillas y un baño bastante grande con ducha y todo lo necesario. Eso sí las parecedes están pintadas con motivos marinos y están preciosas.
La zona común tiene una gran zona para el restaurante con bancos corridos y mesas grandes.
El hotel proporciona todo tipo de servicios turísticos como paseos en barco, posibilidad de bucear, alquilar los equipos, etc. Montar a caballo, alquilar bicicletas, etc.
Nosotros tuvimos la mala suerte como he dicho de que hizo un tiempo horrible. LLovió sin parar así que sólo pudimos hacer una excursión en barco. Y dar vueltas por el pueblo.
Echamos montones de partidas al Risk con nuestros anfitriones el alemán y su hijo y poco más. Y comimos estupendamente.
En el restaurante nos hacían comida típica de Filipinas y también europea. Un día incluso cocinamos nosotros una gran tortilla de patatas.
Eran fiestas en el pueblo y vinieron al hotel gente disfrazada para hacernos fiestas y lo pasamos muy bien.
En fin que fue una estancia de lo más agradable.
KokosNuss Resort10