Detailed review by Pepas
Cuando llegué a Ginebra me preguntaba si se parecería al cantón germanófilo que ya conocía. Sin duda que nada más llegar se tona que es el cantón francófilo. Incluso en los colores recuerda a Francia. El aeropuerto es pequeño y manejable. Como ocurre en muchos aeropuertos europeos, tienes la sensación de cierta oscuridad. Pocas ventanas se pueden ver y todo está muy cerrado.
Para recoger las maletas no se tarda mucho y el control policial es muy llevadero y amable, lo que se echa de menos en muchos sitios. Junto a la cinta para recoger las maletas hay una máquina donde se puede obtener gratuitamente un ticket para ir desde el aeropuerto a la ciudad utilizando cualquier transporte público. El tren funciona muy bien y deja en el centro de la Ginebra, en la estación principal de trenes y autobuses. Es recomendable coger el ticket, buscar el tren y bajarse en la estación de Cornavin. Si se prefiere el autobús, la línea que deja en el centro es la número 5. Yo utilicé un taxi para situarme primero en la ciudad. El trayecto me costó 40 francos suizos (unos 30 euros), aunque para el regreso ya utilicé el tren, así que lo recomiendo.
El aeropuerto está a unos kilómetros de Ginebra. Saliendo del edificio, hacia la izquierda, se encuentra el palacio de congresos Palexpo. Se puede llegar andando en apenas cinco-diez minutos. Desde el Palexpo, con un trayecto de unos 30-45 minutos se puede descender hasta la ONU y otros edificios de organizaciones internacionales. Además, en el camino está uno de los mayores centros comerciales de la ciudad.
Dentro del aeropuerto hay un pequeño número de tiendas típicas de estos sitios y buscando se puede encontrar hasta una chocolatería artesanal, para los que quieran regalar chocolate suizo no empaquetado.
Aéroport International de Genève - Geneva International Airport6
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