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Ryancom, 21.02.2007] Para mí fue una de las mejores visitas que realicé en mi viaje a Egipto, todo me llamaba la atención y me hacia fascinar por momentos.
La mezquita de alabastro o de Mehemet Ali es uno de los monumentos de visita obligada en el Cairo, tanto es así que se ha convertido en uno de los emblemas de la ciudad.
El nombre se debe a que en gran medida se encuentra recubierta de esta roca tan típica de Egipto, el alabastro. Esta pulida, da una imagen similar al mármol.
Desde muchas zonas de la ciudad se puede observar como sobresalen las torres de dicha impresionante mezquita, desde el corazón de la Ciudadela de Saladino.
Similar construcción a Santa Sofía en Turquía, fue edificada en el año 1830, diseñada por el arquitecto griego Yusuf Bushnaq. La influencia le venía claramente ya que su residencia estaba en Estambul.
La construcción consta de dos partes:
- La mezquita en sí.
- El patio en cuyo centro se encuentra una fuente para las abluciones. Ahí es donde los musulmanes se lavan antes de entrar a realizar su oración. O quizás donde lo hacian ya que creo que esta fuente en estos momentos es sólo de adorno.
En el patio rodeando, un pórtico de columnas donde en una de sus partes centrales podemos observar una torre que alverga un reloj de manillas cuyo origen es francés y se debe a un mal trueque entre Egipcios y franceses a cambio de uno de los obeliscos del templo de Karnak. En aquellos tiempo donde el reloj se acababa de inventar, les pareció un buen cambio pero este sólo duró en funcionamiento 7 dias y el obelisco es el de la plaza de la Concordía de París.
Es de planta cuadrada, con una cúpula central de 21 metros de diámetro y 52 de altura, que descansa sobre 4 pilares cuadrados.
Esta se encuentra iluminada por lámparas de cristal colocadas concéntricas que cuelgan por cadenas y consiguen la iluminación de modo peculiar.
Nada más entrar a la mezquita hay que descalzarse ya que no se puede pisar ni el patio con los zapatos. Incluso mejor no llevar ropa ceñida o te pondrán una especie de túnica para tapar las curvas de la mujer.
Una vez dentro en grupos, sentados sobre la moqueta se puede observar el interior mientras se aprenden nociones sobre la cultura musulman. Incluso en el interior es muy frecuente que los guias entonen un cántico para poder escuchar el eco y la resonancia de la mezquita.
Esto es impresionante ya que la voz de un sólo hombre puede sonar como la de un ejército.
Los techos son preciosos, muy decorados con dibujos y colores variados. Amplias columnas y paredes menos recargadas hacen que sea un conjunto realmente precioso.
Desde el exterior una vez acabado debeis asomaros a las impresionantes vistas ya que por su situación hacen de la mezquita un lugar elevado donde se puede otear gran parte del Cairo y desde donde se ven otras obras de arte. Un lugar muy bonito para realizar unas fotos.