Detailed review by MartaPilar
MartaPilar
Rosario, Argentina96%
En un viaje relámpago que hice a Buenos Aires para visitar a mi familia del 6 al 8 de febrero, estuvimos con una de mis hermanas más chicas paseando por Palermo Soho y Palermo Hollywood que es donde vive ella. Visitamos la feria de la Plaza Borges y recorrimos algunos lugares mirando vidrieras y buscando un lugar para tomar algo antes de comer. Lamentablemente no había llevado mi cámara a Buenos Aires por lo que no pude tomar fotos del lugar. Nos encontramos con este rinconcito de Honduras y Ravignani, muy cerca de su casa, en un barrio especialmente tranquilo en cuyas calles aún se puede estacionar si bien fuimos caminando. El día era especial para un lugar como ese con un lindísimo espacio al aire libre, rodeadas de plantas con sus flores de colores rojizos, jazmines aún en flor, geranios y petunias blancas, rosas y lilas. Nos llamó la atención que en uno de sus espacios interiores, no demasiado grandes por cierto, había una pared totalmente pintada con un dibujo, del que después nos informó el mozo que se trataba del valle donde se encuentra el lugar del que tomó su nombre este Restaurante. Su especialidad son las pastas caseras y las parrilladas con los cortes de carne habituales y algún que otro pescado. Decidimos no tentarnos demasiado y elegimos una ensalada tibia de vegetales con verduras grilladas y un riñón, ambas cosas las compartimos. Pedimos para beber un Malbec joven de Bodegas Norton, un café y un agua mineral sin gas. El costo total de nuestro cubierto fue por cada una $ 47.50 con propina incluida, lo que se traduce en €10.50 por cabeza. La charla se extendió más allá de lo previsto pero la cálida atención de personal no impidió que nos fuésemos un rato más tarde del horario de cierre. Es un buen lugar para recomendar, económico y especial para los niños los fines de semana
Ravello8