En Navidades me invitaron a un concierto en la Sociedad Filarmónica. Era la primera vez que iba y me sorprendió mucho. La fachada por fuera, la verdad es que está descuidada, y es muy estrecha, así que pasa desapercibida. Pero una vez dentro, la cosa cambia.
Logicamente no es el teatro Arriaga, pero tiene un encanto especial. El aforo es pequeñito, pero acogedor, aunque las butacas, como casi siempre, algo incómodas. Como no es muy grande, se está muy cerca del escenario, lo que hace que el concierto sea muy familiar. Está perfecto para disfrutar de la velada.
La verdad es que fue una suerte descubrir a este pequeño de Bilbao.
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Accessibility
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"Must See"-Factor
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Budget Friendliness
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Architecture
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Programming Variety
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Ensemble