Había estado varias veces tomando algo en la barra y esta vez fuimos a comer. Nada que ver con la excelente cocina del Zortziko. Los platos son del montón, comimos un txangurro insípido, un pescado que si estaba en su punto pero acompañado de hongos de lata y rabo que era lo que todo el mundo pedía. El postre fué lo mejor. Las raciones muy escasas. Esto con vino y café casi 100 euros.