bobpoli
Alcoletge, Spain95%
La idea original no era mala. El Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha el servicio Bicing, pretendiendo reducir el tráfico rodado de la ciudad y abaratar los costes de los transportes urbanos, "malgastados" al no ser utilizados masivamente por los ciudadanos, que preferían medios de transporte propios.
El concepto del servicio era bien simple: una serie de estaciones (como si fueran paradas de taxi), equipadas con bicicletas que los usuarios pueden usar durante un periodo de tiempo, antes de devolverla en la estación más cercana a su destino. La posición de la bicicleta está controlada en el momento de comienzo y fin del trayecto recorrido, observándose el tiempo de uso, cuyo primer tramo de 30 minutos se incluye en la cuota anual abonada por el usuario, mientras que el resto se abona, en fracciones de media hora, al precio de 30 céntimos, un coste asumible para todos los bolsillos.
Para ello, los usuarios se tienen que dar de alta, sea a través de página web (www.bicing.com) o de manera presencial en la oficina situada en la Plaza Carles Pi i Sunyer, en el centro de Barcelona, aportando sus datos personales y un número de tarjeta de crédito al que se cargarán los costes correspondientes, y a cambio de los que se hace entrega de una tarjeta de usuario al mismo, con la que retirar las bicicletas de sus estaciones informatizadas. Para potenciar el sistema, el coste inicial del servicio, establecido en 24 euros anuales, fue promocionado por el Ayuntamiento de Barcelona, y cualquiera que lo deseara pudo solicitar su adhesión al servicio, hasta el 6 de Julio de 2007, por sólo 6 euros.
¡Qué bonita era la idea...! Al Ayuntamiento se le escapaba que este económico medio de transporte sería usado también en momentos de ocio, y por turistas y visitantes esporádicos de Barcelona, y no sólo para ir al trabajo, sino también para salir de fiesta por las noches, o para ir a la playa en los días de verano. El resultado, un éxito sorprendente en las primeras semanas, lo que llevó al Ayuntamiento y a la empresa gestora a moverse más rápidamente para satisfacer la demanda existente.
Pero... cuento mi caso particular, plagado, quizás, de mala suerte y coincidencias extrañas, pero que me llevan, no sólo a NO RECOMENDAR este servicio, sino a alejarse de él lo máximo posible:
El día 9 de Julio de 2007 procedí a cursar el alta a través de la página web. Me cobraron inmediatamente los 24 euros de abono, puesto que ya no estaba esta cuota promocionada. También, de modo inmediato, recibí un correo electrónico indicando que en un plazo de 10 días recibiría la tarjeta de usuario a domicilio, en mi casa, de Lleida.
El día 26 de Julio llamé al 902 (servicio de atención al usuario) de Bicing, donde "se sorprendieron" de que no me hubiera llegado la tarjeta aún, y se comprometieron a realizar un reenvío de la misma. Al día siguiente, recibo un mail del servicio, disculpándose por los retrasos causados, y asegurando que no se demoraría más la entrega de la tarjeta. También ofrecían, como compensación, que el año de servicio abonado comenzara a contar desde el momento en que yo activara la tarjeta una vez recibida, en lugar de desde el día 9 de julio, que tramité el alta.
El día 7 de Agosto decido llamar de nuevo al 902, donde una señorita me comenta que la razón por la que no he recibido aún la tarjeta es "porque se han agotado los plásticos para hacerlas", pero que, si quiero, puedo pasar por allí a por ella. Observo que los "plásticos" son los mismos para las tarjetas que se mandan por corro que para las que se recogen allí, y entonces, la empleada me dice que desconoce la razón real por la que no pueden enviarme la tarjeta a casa, pero que así es, y que no lo harán hasta septiembre, pero que no me puede asegurar la fecha.
Solicito hablar con un coordinador del servicio, llamado Javier, que me comenta lo mismo, sin dar más información, aunque se la pido expresamente, y ante su negativa, pido que me devuelvan los 24 euros para aplazar mi alta en el servicio a cuando éste funcione correctamente. Como no podía ser de otra forma, también se niega a ello, y me insta a pasar por la oficina para solicitar esta devolución. Me refiero a la ley de protección de consumidores, que permite realizar reclamaciones o incluso la baja del servicio por el mismo medio por el que se tramitó el alta (en este caso internet), y se va por los cerros de Úbeda (con los debidos respetos para los jienenses), evitando darme una respuesta directa, por más que le insisto.
Los medios de comunicación, en todas sus proyecciones, se van haciendo eco de las grandes dificultades que encuentran los más de 80.000 usuarios que ya tienen su tarjeta para encontrar vehículo, y también para encontrar un hueco donde devolverlo, cercano a su punto de destino. La razón no es sólo que haya no más de 1500 bicicletas disponibles, distribuidas a razón de 15 por cada una de las 100 estaciones, sino que los trayectos tienen sus puntos finales concentrados en determinadas zonas, y que las reposiciones de bicicletas sólo se llevan a cabo en las paradas céntricas de la ciudad (de la gran vía hacia abajo), dejando sin servicio hasta a 32 de las estaciones con que cuenta el transporte Bicing. Sólo durante la noche consiguen restablecer un poco el orden, pero ya a las 8 de la mañana comienzan los primeros problemas... No encontrar una bicicleta en 3 paradas consecutivas se convierte en algo habitual, y obliga al usuario a terminar cogiendo un metro o taxi, si no quiere llegar a su destino con demasiado retraso, y lo mismo ocurre a quien debe andar recorriéndose la ciudad hasta encontrar un hueco disponible para aparcar la suya.
Por otra parte, tanta bicicleta "suelta" por Barcelona, y sin regular su tráfico por la ciudad, comienza a causar problemas en las zonas peatonales, por donde los ciclistas no respetan ningún tipo de preferencia, y en algunos accesos rodados, por donde creen tener todos los derechos. No hay accidentes graves, pero tiempo al tiempo... Por ello, el Ayuntamiento decide poner en marcha una regulación que entra en vigor en el mes de Agosto, y que es TAN RESTRICTIVA, que parece imposible encontrar agentes de seguridad pública que puedan obligar a cumplirla.
En el mes de Septiembre, vuelvo a llamar a Bicing. De nuevo se sorprenden de no haberme enviado la tarjeta, y me aseguran que esa misma semana saldrá de sus instalaciones el envío correspondiente. Al cabo de unos días recibo un sobre rojo con un saludo del alcalde de Barcelona, y junto al que se supone que se acompaña la tarjeta de usuario, pero dicha tarjeta no aparece viva ni muerta en el sobre, por lo que mi enfado crece y mis llamadas y mails de protesta al Servicio de atención al usuario se vuelven más insistentes. Ante la falta de respuestas escritas o telefónicas, solicito de nuevo hablar con un coordinador, y el día 15 de octubre, quiere el azar que vuelva a hablar con Javier, a quien recuerdo el caso, y que se compromete a averiguar qué ha ocurrido con mis comunicados (que nunca ha llegado a recibir) y por qué no se han cursado mis reclamaciones telefónicas, de las que ni siquiera ha quedado constancia en su sistema informático.
El día 17 de octubre, y después de 5 reclamaciones por diferentes vías, optan por devolverme el dinero pagado, ya que aún no me han remitido la tarjeta de usuario. Entiendo que, con esta acción, Bicing reconoce su mala gestión y su incapacidad de satisfacer la demanda del servicio que prometen desde el primer momento en que un potencial usuario decide cursar el alta en el mismo.
La idea era buena, pero una grandísima falta de previsión, una falta de competencias y regulaciones, un éxito sin precedentes y un servicio de atención al usuario incapaz de satisfacer una sóla de las exigencias de los abonados, está llevando al traste esta idea que podría fracasar estrepitosamente.
Si estás pensando en sacarte el carnet, piénsatelo dos veces...