Esta es una de las atracciones más antiguas de la ciudad de Barcelona, situada al final de las Ramblas, a pocos metros del monumento a Colón. La estación de metro de Drassanes, así como varias líneas de autobús nos permitirán llegar sin problemas.
Hace unos años, antes de la reforma del Port, sólo había una opción, cojer la golondrina hasta el rompeolas, y volver al punto de partida, donde además había una réplica de la carabela Santa María. Ahí en el rompeolas te podías bajar y pasear, y si querías volver en golondrina cuando llegara otra. Eso ya no es posible. Ahora salimos con una de aquellas embarcaciones vetustas, pero que mantienen toda la solera de antaño y nos pasean un poco po el puerto, donde veremos los cruceros que llegan y las enormes reformas que se han hecho, otra novedad es que a la vuelta en vez de ir directos a atracar, nos pasaran por detras del centro comercial Maremagnum hasta el Port Vell, viendo los veleros. Es un paseo agradable, pero no recomendado en días frios o de mucho viento, porque estas golondrinas son descubiertas y podeis quedar como cubitos.
La otra opción más moderna, porque nos embarcaremos en unos catamaranes acristalados y con el fondo de cristal para ver ¿los peces?, es hacer una ruta desde el Port hasta el Port de Sant Adrià, de nueva construcción, aprovechando el Forum de las Culturas 2004. Es un viaje atractivo, ya que pasaremos por todas las playas del litoral de la ciudad, por el Port Olímpic, hasta llegar al Forum, donde tendremos la opción de volver o bajarnos. Aconsejable llevar ropa de abrigo si hace frío y quereis salir fuera, y sobre todo subid un día luminoso, porque las vistas del skuline barcelonés en esta golondrina es espectacular.
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