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Alexpintor, 27.01.2008] Viajé a Asilah desde Tánger. La carretera se asoma al poco tiempo al océano Atlántico. Atravesamos zonas naturales de gran belleza. En paralelo a la carretera, extensos arenales y marismas delimitan el contorno del continente de manera indecisa. Al poco, tras una inmensa playa dorada, aparece el perfil horizontal de Asilah, destacando una gran torre defensiva en el centro.
Asilah, a 45 kilómetros al sur de Tánger y con unos 25.000 habitantes (más pequeña que Xauen), es una pequeña y encantadora medina blanca a la orilla del océano. Después de la comida en casa, nos fuimos a conocer la medina de Asilah. El primer punto de encuentro es un ángulo de las murallas desde el que sale una coracha hasta una torre albarrana sobre el mar, convertido en un popular mirador de la ciudad. Desde allí se contempla la estampa más típica de Asilah, con las casas construidas sobre la muralla, a la orilla del mar, con las olas batiendo sobre las rocas y lamiendo la arena sedimentada entre ellas. La tarde está cayendo y la puesta de sol es inminente, dotando al panorama de unos cálidos tonos entre rosáceos y violáceos, destacando el potente anaranjado de los viejos muros defensivos, hoy en día recorridos por un paseo lleno de viandantes que contemplan las románticas vistas.
Seguimos andando, rodeando el frente marítimo de la pequeña y coqueta ciudad, hasta llegar a la gran torre construida por los portugueses, auténtico emblema del lugar. Salimos de la muralla y nos dirigimos a la playa, para disfrutar allí de la puesta de sol, del hundimiento del deslumbrante carro de Faetón en la inmensidad de los dominios de Neptuno, en este infinito mar del Atlas, la gran cordillera marroquí, esta costa de los atlantes, la raza de gigantes primigenia, antepasados de los hombres. El sol cae, jugando con los colores del espectro y haciendo que el paisaje cambie segundo a segundo. El mundo es un espectáculo hermoso y singular ante nuestros ojos. La noche llega sin tragedia, suavemente y con una caricia para todos nuestros sentidos.
Asilah es un destino turístico de playa muy frecuentado en temporada de verano por turistas marroquíes, sobre todo, aunque los españoles también la van descubriendo poco a poco y cada vez son más los que van, atraídos por su playa casi virgen, sus bellos paisajes, su cercanía y sus bajos precios. Pero continúa, de momento, sin ser un destino masificado y todavía conserva su autenticidad y sencillez, secretos de su belleza.